Comentarios a Hebreos (10:35-39) y (11:1-3) por Félix Ventero Bernal

Cuando en Noviembre del año pasado os di testimonio de cómo estaba siendo mi camino hacia el Señor, os comentaba que el versículo 39 del capítulo 10 de Hebreos suponía para mí cuando lo leía como una oración en la que le pedía a Dios no volver atrás y os solicitaba que oraseis por mí para que ello no sucediera.

Os he comentado en alguna ocasión como cuando leí por primera vez el libro de Hebreos me sentí muy identificado con lo que nos advertía Dios en él. Como yo venía del mundo católico, me llamó mucho la atención el hecho de que ya no necesitáramos sacerdotes, ni sacramentos añadidos, ni parafernalia religiosa para relacionarnos con Dios; tenemos un sumo sacerdote (Jesucristo) en un nuevo pacto, Hebreos (8:1). La diferencia entre el sistema de sacrificios del antiguo pacto y el del nuevo pacto es que en el antiguo había que presentar repetidamente sacrificios, pero en el nuevo pacto el sacrificio se hace una sólo vez y para siempre (Heb. 9:15, 9:28 y 10:19). El sacrificio de Cristo es suficiente para santificar a su pueblo (Hebreos 10:10). Esto hizo que algo se me removiese por dentro. El Espíritu Santo obró en mí, dándome la seguridad de que ya nada sería igual en mi manera de relacionarme con Dios.

Como es conveniente estudiar los textos en sus contextos, vamos a leer y comentar sobre el párrafo que contiene dicho verso (10:39). Por eso hemos leído Hebreos (10:35-39) y (11:1-3).

Vamos a hacer un pequeño guión de este libro de Hebreos.

  • Autor ➔ Se trata de una carta anónima que la tradición asignó a Pablo pero  hoy en día parece descartarse esta autoría. Otros autores sugeridos han sido: Lucas, Clemente de Roma, Bernabé, Epafras, Silas, Priscila…; siendo sugerido Apolos de Alejandría por Martín Lutero y Francisco Lacueva. Lo que sí sabemos es que el autor estaba bien instruido en el A.T. y que escribía en griego de forma excelente.
  • Fecha de escritura ➔ probablemente entre 60-70 d.c. (antes de la caída de Jerusalén).
  • Auditorio ➔ se piensa que fue escrita para judíos cristianos que usaban la Biblia Septuaginta (escrita en griego sobre textos hebreos y arameos). Yo usaré en mi exposición la Biblia Reina-Valera en su versión de 1.960.
  • Contexto cultural ➔ Parece que el autor estaba preocupado por la posibilidad de que algunos de los cristianos de origen hebreo pudieran retroceder. Parece que alguno de los lectores estaban tentados de volver al judaísmo del Segundo Templo tras las persecuciones sufridas después del decreto del emperador Claudio y de las crueles tácticas de Nerón tras el incendio de Roma.
  • Temas tratados:
  1. La superioridad de Cristo. Hebreos presenta a Cristo como superior a los profetas, a los ángeles, a Moisés, a Josué, al sacerdocio, al sumo sacerdote del A.T., al sistema de sacrificios y al santuario.
  2. La perseverancia. Los creyentes tendremos que pasar pruebas en nuestro camino hacia el cielo.
  3. La fe complace a Dios.
  4. La disciplina les llega a los hijos de Dios. La dificultad es el método que usa Dios para disciplinar a sus hijos.
  5. La vida cristiana. Los cristianos deben ser hospitalarios, abstenerse de la inmoralidad sexual, evitar el amor al dinero, hacer el bien, obedecer a sus líderes y orar.

Comentarios al párrafo seleccionado.

                                       A/ 10:35-39Advertencia y aliento.

Cuando en la época en que se escribe Hebreos un miembro de la comunidad hebrea o en la actualidad un católico romano u ortodoxo griego o musulmán se convierte al cristianismo, comienza en ese momento un conflicto con su familia y su entorno: amigos, trabajo, estudios… Este conflicto se agudiza especialmente cuando recibe el sacramento del bautismo (lo sé por experiencia personal). La tentación de renunciar a Cristo y volver al rebaño anterior (judaísmo, romanismo, islam…) es real, puesto que el verse otra vez rodeado de parientes y amigos significa el fin de la persecución y la penuria.

La epístola de Hebreos, sobre todo en este capítulo 10, es una carta de aliento para todos aquellos que hemos confesado a Cristo como Salvador. Nos anima a que nadie retroceda y renuncie a Cristo. Los verdaderos creyentes no pueden caer y apartarse, pues por medio de la Palabra y el Espíritu, Dios nos capacita para que sigamos siendo fieles hasta el fin.

Meditemos ahora verso a verso:

Verso 35No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón.

Estos creyentes judíos que habían sufrido por su fe cristiana en al pasado ¿iban a perder ahora la confianza que habían mostrado frente a la persecución? Tenemos que tener cuidado con que en tiempos de comodidad nuestra fe no vacile y se venga abajo.  En 11:6 ➔ Sin fe es imposible agradar a Dios… La confianza que manifiesta el escritor de Hebreos no sólo se refiere a la libertad que tenemos de ir a Dios en oración (4:16) y con un corazón sincero, sino que más bien desea que los lectores exhiban su confianza y valor ante el hombre. Yo me veo muy reflejado en esto, pues a menudo, me dirijo a Dios con valentía, pero cuando hay que dar testimonio ante personas burlonas o incrédulas, muchas veces me vengo abajo.

En contraposición a esta cobardía, Dios recompensará ricamente al creyente que valientemente confiese su fe. Esta recompensa no es porque nos la hayamos merecido o la hayamos ganado. Dios dispensa sus dones no en términos de contar nuestros valores o logros sino en una esperanza gozosa que Él nos ha prometido.

Verso 36Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa (galardón).

Cuando el autor dice “la voluntad de Dios”, les está recordando acerca de la obediencia de Cristo, quien vino a hacer la voluntad de Dios (10:7, 9-10). Aquí “promesa” es una palabra que representa el perdón de los pecados en términos del nuevo pacto y sobre todo la salvación plena en Jesucristo. La promesa hecha por Dios al hombre es inquebrantable, siempre la ha cumplido, entonces ¿porqué dudamos? (esto lo digo yo).

Versos 37 y 38Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Más el justo vivirá por la fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma.

El autor hace referencia a Habacuc (2:3-4). Se aprecian unas pequeñas diferencias de traducción, pues el escritor usa no el texto hebreo sino la Septuaginta (escrita en griego) y demás le da a esta cita una decidida interpretación mesiánica. El texto de Habacuc tiene que ver con la revelación, profetizando contra los Babilonios que oprimían a los justos israelitas. En Hebreos el justo es la misma persona que puede retroceder. Volvemos a insistir en que el justo que persevera no recibe la promesa de Dios a cambio de la observancia de la ley o el cumplimiento  de la voluntad de Dios. La promesa se recibe por la fe. El creyente pone su fe en Jesucristo. Por su relación de confianza el creyente vive.

Cuando nos llegue la persecución o la tentación, el creyente debe mantenerse firme en su fe. Si retrocedemos por miedo, si abandonamos la fe y nos apartamos de Dios, entonces ocurre que: “no agradará a mi alma”; el disgusto de Dios estará sobre nosotros.

Verso 39Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.

Este verso fue el que más me impactó al leer Hebreos. El escritor usa el pronombre personal nosotros. Se señala a dos clases de personas: “los que retroceden” y “los que creen”. El primer grupo perece, el segundo se salva. Él se dirige a judíos que habían conocido y creído; nosotros también hemos conocido y creído. Nadie puede argumentar ignorancia; un camino lleva a la perdición y otro a la vida.

En los versos finales del capítulo 10 el escritor introduce el concepto de fe. Si nos queda tiempo podemos comentar algo del principio del capítulo 11 donde se hace un recorrido en torno a la fe en el A.T., pero nosotros sólo introduciremos el concepto.

B/ 11:1-3 Una definición de la fe.

En el N.T. la palabra fe a veces tiene el significado de credo o confesión (fe cristiana en contraposición a otro tipo de credo, Gálatas 1:23); pero el autor de Hebreos lo que nos quiere transmitir es que el concepto de fe debe ser entendido primordialmente en el contexto de este capítulo once. Los héroes de la fe tienen una cosa en común: ponen tu total confianza en Dios. Tener fe es apegarse a las promesas de Dios, depender de la Palabra de Dios, y permanecer fiel al hijo de Dios. El escritor (inspirado por Dios) contrapone la fe al pecado de la incredulidad (3:12, 4:2, 10:38-39).

En el verso 1   Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

La fe se considera como una seguridad. No sólo es el conocimiento y convicción de que lo que revela Dios por su Palabra es cierto, sino la seguridad de que por medio del perdón de nuestros pecados por la sangre de Cristo se nos ha concedido la salvación; tras nuestra muerte física estaremos con el Señor para siempre y todo ello por pura gracia obtenida para nosotros por Cristo.

En el verso 2Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos.

A decir que por la fe “alcanzaron buen testimonio los antiguos” (antepasados o mártires) quiere decir que ellos fueron alabados, aprobados por Dios.

El verso 3Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios de modo que lo que se ve fue hecho por lo que no se veía.

Este verso está en relación con Génesis 1:1 y Job 38:4; cuando Dios creó el mundo nadie estaba presente para observar cómo se formó. Al decir “entendemos” el autor se incluye y reconoce que no estuvo allí, pero al mismo tiempo confiesa y confesamos nuestra certeza de que fue Dios el que creó el universo. En nuestras mentes reconocemos el poder de Dios.

Un buen resumen para nuestra vida de creyentes de la exhortación de este párrafo que hemos comentado lo podemos encontrar en Heb. (13:9)

C/ Propuestas de reflexión.

  1. A ➔ Ante las dificultades de esta vida de creyente ¿Hemos tenido alguna vez la tentación de volver atrás en nuestro camino hacia el Señor?
  2. B ➔ Ante la disciplina a la que a veces nos somete el Señor ¿Hemos tenido alguna vez la duda en el cumplimiento de la promesa del Señor?
  3. C ➔ ¿Creemos como dice el Génesis que Dios creó los cielos y la tierra (1:1) y que creó al hombre y a la mujer tal como los conocemos hoy (1:27)?
  4. D ➔ Esta fe que tenemos ¿en qué se sustancia? ¿cómo la ejercemos en nuestra vida diaria? ¿nos lleva a acciones significativas? ¿ven los demás nuestra fe con hechos, actuaciones?  Y es que como podemos leer en Santiago (2:14) Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?