La gracia de Dios no se detiene ante nadie. Dios no hace acepción de personas. Naamán, general del ejercito de Siria, un extranjero, fue en fe a buscar la sanidad que prometía una esclava que el Dios de Israel era capaz de dar. Ese Dios de Israel es el único y verdadero Dios. En la historia de Naamán podemos encontrar ricas lecciones para nuestras vidas hoy en día.

Sean bendecidos.

@ignuevasion